Adjudicarse
la responsabilidad económica que representa la cobertura de los Juegos
Olímpicos, en su totalidad, puede resultar un error . Son en total 70 millones de euros, entre la compra de los derechos, los gastos de desplazamiento y alquiler. No sabemos aún hasta que punto todo esto afectará a la retransmisión
de los Juegos, pero lo que queda claro es que serán los canales privados los
que se quedaran con el trozo más grande del pastel. Los deportes cada vez más están
perdiendo su valor generalista.
Los españoles somos aficionados a los deportes
y los profesionales de la televisión pública realizan su cobertura de un modo
impecable, pero no pueden permitirse gastar tantísimo dinero en algo tan prescindible. ¿ Pero es prescindible o no? Los Juegos Olímpicos, se diferencian de las demás competiciones deportivas por
su halo de prestigio, significan algo más. Son símbolo de unión de culturas, de
paz y de igualdad. Un acto público de
estas características debería presumir también de una retrasmisión accesible a
todo el mundo.
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